Reportajes

Desde WATAMU hasta LAMU

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Francesa y ridder, Charlotte Consorti nació el 24 de octubre de 1978 en Levallois. Su pasión por el kitesurf surgió en 1999 y para el 2010 ganó el premio a la mujer más rápida en el mundo de navegación en agua. Ahora esta famosa ridder nos lleva a través de uno de sus mejores viajes a Kenia.

 

Kenia = Safari. Fui a un viaje dividido entre hacer kitesurf e ir de safari, aunque poco me imaginaba que Kenia tuviera unos lugares tan increíbles para el kitesurf, por lo que ¡es posible que sea la única persona que se haya marchado del país sin ver un solo animal!

 

Tras Zanzíbar, Mozambique y Madagascar, me quedaba un país por explorar en la Costa Este africana: ¡Kenia! Estaba algo preocupada respecto a las estadísticas del viento y a la calidad de los lugares, ya que no tenía demasiada información de mis conocidos ni de internet. Lo bueno de Kenia era que, en caso de vientos calmados, siempre tenía el plan alternativo del safari, lo cual me parecía estupendo puesto que me encantan los animales.
Mi otra inquietud sobre este país era el tema de la seguridad. En los últimos años, el turismo en Kenia ha sufrido ataques terroristas del grupo yihadista somalí llamado: Al-Shabaab. El ministerio de asuntos exteriores desaconseja visitar la región limítrofe con Somalia, aunque los resorts a orillas del mar situados al Sur de Malindi son bastante seguros y están situados en una zona de alta vigilancia; por lo que limité mi búsqueda a esta zona.

 

Los dos lugares más conocidos para el kitesurf en Kenia son Diani Beach, al Sur de Mombasa, y Che Sale, a pocos kilómetros de Malindi. Yo quería encontrar algo escondido, me puse a buscar entonces en Google Earth playas paradisíacas a lo largo de la costa y así fue como encontré una enorme laguna de aguas turquesas, con playas de fina arena blanca. ¡Aquello parecía el paraíso! El pueblo más cercano es Watamu, que en suajili, lenguaje de Kenia, significa gente simpática, lo cual fue una buena bienvenida. Tras unas cuantas búsquedas por internet, descubrí que hay una escuela de kitesurf en el pueblo, por lo que me contacté y el gerente, Ben, me aconsejó acerca de los lugares locales e incluso me ayudó a encontrar un hotel: The Ocean Water Sports.

 

El viaje es bastante largo, hay un enlace en Nairobi donde tienes que sacar tu equipaje, pasar los controles aduaneros y cambiar de aeropuerto, sin olvidar visar tu pasaporte. Llegamos a Mombasa pasada la medianoche y no había nadie para recogernos, ya que hubo un malentendido debido al cual nuestro conductor había apuntado mal las fechas. Algunos taxis esperaban en el aeropuerto, pero nos pidieron el doble del precio que nos había dado nuestro hotel; tuve que negociar a pesar del cansancio. Al final, llegamos a un precio aceptable, cercano a lo que esperábamos pagar. No hubo manera de dormirse en el taxi con el camino tan irregular, los baches debidos a la velocidad en un vehículo sin amortiguadores y la manera tan competitiva que tenía nuestro chófer de conducir.

 

Cuando llegamos finalmente a Watamu, tras dos horas de carretera, el vigilante nos estaba esperando. Después de tantas horas desde casa me di cuenta que estaba en un sueño sin haberme quedado dormida; con una habitación impresionante.

 

Como me suele ocurrir en los viajes, me despierto antes de que salga el sol; adoro esos primeros instantes mágicos en que descubro el entorno, una playa espectacular de fina arena blanca con pocas rocas sobre el agua. Desayunamos junto al mar, con el sonido de las olas mientras sube la marea.

 

El programa del día es encontrar los lugares más cercanos y saludar a Ben. Necesitamos conseguir un carro para explorar la región durante los próximos días. Las buenas noticias fueron que el director del hotel era francés y tenía solución para todo, nos fue de gran ayuda durante nuestra estancia. Ben nos había facilitado un contacto donde alquilar un automovil, ya que en Kenia no existen franquicias de alquiler tipo Avis o Hertz; simplemente se le alquila a uno de los lugareños. También se pueden alquilar tuk-tuks, uno de los medios de transporte más habituales en Watamu junto a los boda-bodas; los taxis motocicleta. Elegimos coche, ya que es la opción más cómoda para cargar con nuestro equipo de kitesurf. Mientras esperamos a recoger el carro, dimos un paseo por la playa y así conocimos a Ben, quien estaba dando clases de kitesurf. Es una playa muy larga (de unos 5 kilómetros de longitud) en la que hay una docena de hoteles, frente a la mayoría de los resorts, algunos chicos de la playa intentan venderte collares de conchas y excursiones. Así que olvídate de los paseos relajantes por la playa porque ellos usan técnicas para andar a tu lado hasta que les compres algo; para ser honestos, esto es lo más molesto de Kenia. Afortunadamente para nosotros, muchos de estos chicos de la playa no hablan francés, el truco consiste en no decir ni una palabra en inglés y todavía menos en italiano. Solo como aviso, la región tiene una de las comunidades italianas más importantes de todo el país, así que si no te gustan los italianos mejor no vayas. ¿Y te preguntarás, por qué esta región? Es posible que debido a un pasado vinculado con la droga, pero sin duda existe un pacto de silencio respecto a si la mafia italiana está involucrada en la zona o no. Más de un centenar de italianos viven en Malindi durante todo el año, lo cual crea un importante flujo de turismo italiano con gran cantidad de vuelos directos, gente que viene de vacaciones con todo pagado. Lógicamente, también hay muchos italianos en Watamu, que se encuentra a sólo 10 kilómetros de distancia. ¡En esta región es más útil hablar italiano que suajili! Me siento como antes de aprender a decir papá y mamá; todos los niños de allí han aprendido estas dos palabras: “Ciao Caramella”, que significa: “Hola dulzuras”, tengo que reconocer que es bastante desconcertante. Lo mismo ocurre con los chicos de la playa, todos hablan italiano de forma fluida; lo bueno es que nos dejaron en paz puesto que no hablan nada de francés.
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Al llegamos a la escuela de Ben, nos dimos cuenta de que daban las clases con marea baja, cuando el agua está perfecta para poder andar por todas partes y el mar no está tan picado. Es un lugar ideal para aprender, lo cierto es que todos los sitios en Watamu son mejores con marea baja. En cambio, con marea alta, hay más oleaje y la playa es bastante más estrecha; es igual de importante comprobar los coeficientes de mareas, si fueran demasiado altos con marea baja, entonces no habrá suficiente agua. En los lugares con bancos de arena ocurre lo contrario, ya que si los coeficientes de mareas son demasiado bajos, entonces no se verá el banco de arena. Por lo tanto, tenemos que tener esto en cuenta antes de elegir un emplazamiento. Por todo esto, Ben nos recomendó disfrutar ese día del banco de arena frente a Ocean Sports, que sólo es posible verlo cuando los coeficientes son bajos.

 

Tuvimos una clase mágica, ya que estuvimos solos haciendo kitesurf. Al día siguiente, subimos al carro para ir al primer lugar que quería visitar; el primero que vi en Google Earth: un lago enorme de color turquesa con varios bancos de arena que se encuentra en la playa de Jacaranda. Desde muy temprano conducimos a través de la ciudad hasta llegar a un camino rocoso que atraviesa varios pueblecitos, al pasar nos cruzamos con algunos niños que acuden descalzos al colegio, la carretera se volvía más accidentada y nuestro auto no era ni parecido a un 4×4, con 250,000 kilómetros recorridos y es posible que las mismas ruedas que llevaba los hayan utilizado todos; sin embargo, nos arriesgamos a continuar, y de repente divisamos el mar. Espectacular, ¡más bonito incluso de lo que hubiéramos podido imaginar! Una carretera llena de baches conduce directamente a la playa: ¡éste es nuestro sitio! Pasamos la mitad del viaje ahí; tiempo durante el cual no vimos ninguna otra tabla de kitesurf. A pesar de todo, acudieron muchos turistas con marea baja, en cuanto los bancos de arena eran visibles iban a dar una vuelta. Había también algunos bancos de arena lejos de la orilla donde atracan los barcos. Multitud de turistas se relajaban, bebían cócteles y se hacían selfies; nada que nos molestara.

 

El segundo lugar que me llamó la atención en Google Earth fue Mida Creek; se trata de otra enorme laguna rodeada de un manglar. Este sitio sólo es factible con marea baja dado que la corriente es demasiado fuerte. Al final, no fue tan tranquilo como yo pensaba; lo único bueno fue que la marea es tan potente que puedes ir muy rápido con sólo 10 nudos de viento, de manera que puedes manejar la tabla en cuanto tu cometa se estabiliza en el aire. El paisaje es hermoso y en absoluta calma, con gran cantidad de pájaros y algunos cangrejos enormes en las rocas. Muchos monos de pequeño tamaño viven en la jungla y te conducen hasta la entrada de la misma. La playa es tan estrecha que la llaman, justamente, playa “estrecha”; lo mejor es que no hay turistas, allí estarás en soledad por primera vez. Algunas veces te podrás encontrar con Ben y su equipo, quienes se acercan aquí tras las clases porque éste es su sitio favorito.
Aunque, en realidad, el mejor emplazamiento para el estilo libre estaba situado frente a nuestro hotel. A pesar de todo, es extremo: en ese pequeño espacio privado sólo se puede practicar durante una hora debido a que, en cuanto la marea sube, el agua pasa por encima del arrecife y el mar se vuelve bravo.
La última sorpresa del viaje sería Lamu. Una noche, mientras hablábamos con Florian (el director de Ocean Water Sports), nos aconsejó visitar esta pequeña isla; me quedé con la idea, creyendo que no podríamos llegar hasta allí por estar situada muy cerca de la frontera con Somalia.

 

Tras el secuestro de una señora de 66 años en el 2011, quien fue sacada de su casa, esta zona pasó a ser zona roja. Antes de eso, Lamu era una isla muy mediática, numerosas celebridades se alojaron allí. Algunos famosos compraron enormes propiedades frente al mar, como Brad y Angelina, Mick Jagger, los príncipes Harry y William, entre otros; nada sorprendente puesto que la isla es una auténtica joya. El casco antiguo de Lamu aparece incluso en la lista de patrimonios mundiales de la humanidad de la UNESCO. Desde que ocurrió ese rapto, la isla se encuentra bajo altas medidas de seguridad; ahora es zona amarilla, pero sólo se puede llegar en avión, cuando vi los precios de los vuelos, me terminó de convencer (menos de 60 euros).

 

Tuve que renunciar al safari dado que, al comprobar el dinero y el tiempo que nos quedaba, tuvimos que elegir entre Lamu o safari; siempre elijo las opciones menos turísticas porque es donde a menudo te sorprendes más. Decidimos pasar allí 5 días. Florian nos aconsejó un hotel: El Kizingo Lodge, y además nos ayudó a organizar el viaje. No hay coches en Lamu, sólo existen dos maneras para desplazarse: asnos y barcos.
Al salir del aeropuerto, todo el mundo acudía al muelle para subir al barco, que nos llevaría hasta nuestro hotel, el cual se encontraba al otro lado de la isla. Atravesamos la ciudad de Lamu, enorme y ruidosa, y luego pasamos media hora en el manglar. Finalmente, desembarcamos en la playa de nuestro albergue, como era fin de temporada fuimos los únicos clientes.

 

Cenamos con los propietarios, Mary-Jo y Louis y escuchamos con atención la historia sobre la creación del Kizingo. Todos los elementos de construcción provenían del pueblo de al lado; nuestra “banda” (cabaña) estaba situada en primera línea de playa, al entrar, me maravilló por toda su belleza. Teníamos incluso un balancín en la terraza y podía escuchar el sonido de las olas y los pájaros sin límite alguno. Las “bandas” no tenían puertas ni ventanas, resulta extraño porque puede ser peligroso, pero lo que ocurre es que la isla es más segura que el continente; nunca se han visto ladrones en Kizingo. Así estuvimos en nuestra burbuja durante cinco días, fuera del tiempo; nuestro horario solo se regía por las mareas.
Ambos teníamos nuestras cuencas para practicar estilo libre. El viento era más fuerte que en Watamu y utilizábamos 8 y 9 m2. El resto del tiempo nos relajábamos y paseábamos por la playa y por las dunas; más de 15 kilómetros de playa virgen, es algo realmente mágico. Me encanta la sensación de estar en una isla desierta, te hace sentir tan bien, ¡sin un solo turista ni algún chico de la playa! Vimos muchísimos cangrejos, asnos y pájaros multicolores.

 

De vuelta a Watamu, resultó raro volver a ver carros, tiendas y tanta gente, me sentí como si hubiera regresado de la luna. Me alegré de reencontrarme con Florian y su entrañable bienvenida me hizo sentir como en casa. Tras una breve despedida de un día, llegó la hora de volver a casa, a mi verdadera casa; en Francia.

 

Al regresar, no vimos ni una sola jirafa, ni un león, ni tampoco un elefante. Tenemos el corazón y la mente llenos de recuerdos, además del sentimiento de que lo que hemos vivido es único. Tantos sitios increíbles por explorar.

 

Cómo llegar:
Taxi:
Hay muchos taxis en Malindi y no tienen taxímetros; el precio tiene que negociarse previamente.
Boda-Boda: Son taxis motocicleta, se encuentran fácilmente en la ciudad y frente a los hoteles, cuestan entre 100 y 150 KES (1,50 euros); ese precio no incluye el casco.
Tuk-Tuks: Motocicleta de 3 ruedas con techo, cuesta entre 100 y 300 KES (3 euros).
¡Existe una multitud de bicicletas para alquilar en la ciudad! Hay que tener cuidado porque conducen por el lado izquierdo y todo el mundo comparte la carretera: asnos, carros, motocicletas y peatones.
En Lamu es un poco más complicado, ya que no hay carros, por lo que hay que elegir entre asnos o barcos. Hay que revisar bien el presupuesto porque un viaje de vuelta a la ciudad cuesta 100 dólares.

 

Cómo llegar:
Hay que elegir entre aterrizar en Mombasa o en Malindi. Es importante prestar atención para recoger el equipaje en Nairobi, pasar los controles aduaneros y visar el pasaporte. A pesar de tener el equipaje facturado, el traslado no se efectuará automáticamente hasta Mombasa. ¡Un pequeño consejo! Lleva algo para abrigarte si el traslado es largo, dado que las temperaturas son más bajas que en la costa.
Desde Nairobi existen varias líneas aéreas nacionales que ofrecen vuelos desde Mombasa y Malindi: Kenya aiways, Jambojet, AirKenya y Fly540.

 

Desde Malindi, el traslado a Watamu tarda 30 minutos y cuesta 2,000-3,000 KES (25-30 dólares). Desde Mombasa, el traslado tarda unas 2 horas y cuesta 6,000-8,000 KES (70-90 dólares).
Recomiendo reservar de antemano el traslado directamente con el hotel, puesto que en caso contrario tendrás que negociar con un taxista del aeropuerto. No olvides establecer el precio con anterioridad, porque ellos siempre intentan subir el precio al llegar al destino.
Para ir a Lamu recomiendo Jambojet, una línea aérea low-cost de confianza; sólo hacen reservas en su página web.

 

Dónde ir:
De diciembre a marzo

Llegando desde el Norte/Noreste (babor), el viento se llama Kaskazi y sopla con una fuerza de 12-15 nudos, sobre todo por la tarde. Es temporada alta en Kenia por lo que los precios son más caros. Las temperaturas están entre 35 y 40°C durante el día, y entre 25 y 30°C por la noche. La temperatura del agua es aproximadamente de 28°C, el mar es más tranquilo y las playas están más limpias; es una gran oportunidad para ver tortugas y delfines.

 

Desde julio hasta septiembre

Llegando desde el Sur/Sureste (estribor), el viento se llama Kuzi y sopla entre 15-20 nudos, es más fuerte a las 11 de la mañana. Pasamos 14 de los 15 días en el agua y utilizamos cometas de 9 a 14 m2, aunque la mayoría del tiempo usamos de 11 y 12 m2. Si lo que buscas son olas, es la época adecuada para ir; el arrecife se encuentra alejado la mayoría del tiempo y las olas se ven nítidas. ¡El mejor lugar de olas es sin duda Malindi!
Si viajas hacia el Norte, el viento sopla más fuerte. Tuvimos más viento en Lamu que en Watamu, estuvimos haciendo kitesurf en 8 y 10 m2.

 

En julio/agosto

Las temperaturas están entre 30 y 33°C durante el día y entre 20 y 23°C por la noche. La temperatura del agua es aproximadamente de 25°C. Puedes llevar un traje de neopreno de manga corta con viento fuerte y cielo nublado. Puede llover de forma torrencial pero nunca dura demasiado. El aspecto negativo de esta época son las corrientes y las playas cubiertas de algas.

 

De abril a junio es la época de lluvias.

 

De octubre a noviembre no hay viento.

 

Para visitar:
La selva Arabuko Sokoke Forest, situada en Watamu, se puede llegar en coche o en bicicleta. Tiene una extensión de 420 km2 y rebosa pájaros, mariposas y plantas. Incluso, con un poco de paciencia y mucha suerte, puedes llegar a ver elefantes, el truco consiste en acudir antes de que anochezca.

 

Dónde alojarse:
Watamu

Ocean Sports: Lo mejor de este hotel es que está situado en el centro de toda la actividad. Es un lugar con mucho ambiente por la noche, puesto que es donde acuden todos los lugareños y los kitesurfistas a comer y beber algo. El dueño es muy entrañable y proporciona numerosos y buenos consejos. El hotel tiene un tamaño familiar, una docena de casitas mirando al mar. La comida es excelente, ¡mi favorita es pescado con patatas!
Se trata de uno de los pocos hoteles en los que puedes descansar en la playa sin que te molesten los chicos de la playa. http://www.oceansports.net

 

Lamu
Kizingo: Este albergue es perfecto porque te permite tener el deporte accesible frente a tu habitación. Mary-Jo y Louis junto a su equipo son muy amables, la comida está deliciosa y la decoración es encantadora; el paisaje añade paz y lujo a este lugar tan impresionante.

 

Dónde aprender
Tribe Watersports, http://www.tribe-watersports.com. Ben es el propietario de esta escuela, se crió en Watamu tras haber viajado por todo el mundo y haber mejorado sus habilidades en numerosos deportes acuáticos, hace 28 años decidió volver para abrir su propia escuela; realmente lo recomiendo. Ben es un profesor muy paciente y muy instructivo, el lugar donde enseña está situado en la playa de Watamu, un sitio perfecto para aprender.
Conoce aquí la guía de Ben: http://www.tribe-watersports.com/2016/08/tribe-guide-to-watamu/

 

Trámites
Tu pasaporte debe tener validez de 6 meses tras la vuelta. Se recomienda visado electrónico (e-Visado), que cuesta 51 dólares, con el fin de evitar colas y esperas.

 

Moneda
La moneda oficial es el chelín keniano, Kenian Shilling (KES), 1 €=110 KES ; 1 USD=100 KES. Puedes cambiar dinero en el hotel Ocean Sports, tienen un buen cambio. Los dólares americanos (USD) son la moneda extranjera más utilizada, además se pueden utilizar también euros sin problema.

 

Idiomas
Kenia tiene dos idiomas oficiales: el suajili y el inglés. De igual manera, se utiliza mucho el italiano en la región de Malindi.

 

Huso horario
GMT + 3. Kenia tiene +1 hora de diferencia con Francia en verano y +2 horas en invierno.

 

Tensión
220/240 V y 50 Hz. Los enchufes son de tipo británico.

 

Recomendaciones sanitarias
No hay vacunas obligatorias para ir a Kenia, aun así, se recomienda encarecidamente vacunarse contra la fiebre amarilla, el cólera y tomar tratamiento contra la malaria.

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