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Descubriendo Indonesia…

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Descubriendo Indonesia…

 « Me encanta el waveriding pero odio las multitudes. Era momento de viajar y explorar nuevos lugares. Después de ver como tantos spots han ido perdiendo su encanto debido a la multitud de kiters y surfers, grandes hoteles y turismo, decidimos que había llegado la hora de buscar nuevos parajes. Habiamos pasado bastante tiempo en Indonesia con anterioridad y estabamos seguros de que encontraríamos muchos rincones desconocidos, perfectos para el waveriding y no tan concurridos.

Como ya se sabe, Indonesia tiene 17.000 islas y 80.000 kilometros de costa, además de ser famosa por sus olas. La idea de descubrir lugares desconocidos y exóticos motivo nuestra expedición.

 Cogimos un vuelo desde Francia a Bali a principios de Julio y, si todo iba bien, sólo regresaríamos tres meses después. Tras pasar unos cuantos días en Bali, hablando con lugareños y surferos locales acerca de los mejores spots del país, decidimos coger una avioneta y dirigirnos a las islas del este de Indonesia. Cuando llegamos al aeropuerto nos encontramos con algunos nativos, a los que pedimos que nos llevaran hasta la costa…

Como nosotros no hablabamos el idioma local y ellos no hablaban inglés, la cosa iba a resultar difícil. Pero después de un buen rato intentando comunicarnos mediante lenguaje corporal y algunos dibujos, llegamos a un entendimiento. En algo parecido a un coche y por una supuesta carretera, llegamos a un pequeño pueblo pesquero. Como era tarde, nos quedamos a dormir en una pequeña habitación que nos alquiló una mujer. Bertrand se despertó muy temprano para echarle un vistazo a las condiciones de olas y vino muy excitado. Sacó nuestras tablas de surf y empezó a encerarlas.

Me metí en el agua con él, aunque me quedé en lugar seguro porque las condiciones eran demasiado extremas para mi. Había otros tres surferos en el agua pero la atmósfera era tranquila y relajante. Por la tarde el viento empezó a soplar fuertemente de tierra, unos 25 nudos constantes, y entró una derecha perfecta. Para colmo, no habia nadie más que nosotros en el agua.

Pasamos algunos días en este aún desconocido spot, donde surfeamos e hicimos kite casi cada día. Esperamos que siga siendo desconocido durante mucho tiempo.

Sin agua caliente, con riesgo de malaria y después de muchos «Nasi Goring», sentimos la necesidad de volver a Bali y pasar una noche en un bonito hotel, recibir unos masajes y comer algo de sushi. 

En Bali la malaria no es preocupante pero en las islas del este es un gran problema. Es importante vacunarse antes de ir, y cubrirse con pantalones y manga larga por la noche. Esto es algo que conocemos personalmente porque, el año anterior, Bertrand acabó infectado y no fue nada divertido. Los hospitales, en las islas más pequeñas no tienen nada que ver con los europeos.

Volveremos seguro.Este viaje nos ha abierto los ojos y nos ha dado esperanza. Todavía hay spots por descubrir alrededor del mundo.  «

Texto:  Tuva Jansen

Fotos:  Bertrand Fleury & Tuva Jansen

 

 

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